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Wu Wei – El arte de hacer sin esfuerzo

Hacer, movernos o construir algo no equivale a esforzarse. Es posible ser activos y mientras fluimos sin esfuerzo ¿Cómo? El taoismo nos enseña las claves para conseguirlo.

Vivimos en una cultura -la occidental- en donde el esfuerzo aspira a ser algo reconocido y premiado. En anuncios, películas, en revistas o en grandes premios se tiende a reconocer a aquellas personas que han destacado por su esfuerzo. Aquellas que se marcaron una gran meta, ambiciosa, vista como difícil o imposible por muchos, y a base de mucha constancia en su esfuerzo la consiguieron.

Porque la vida a veces nos trae momento duros y no todos los días nos va a apetecer trabajar para conseguir nuestros sueños, pero si somos perseverantes en nuestro esfuerzo es mucho más probable que terminemos consiguiendo nuestros objetivos.

Cada cultura prioriza y eleva valores diferentes y así va profundizando en su conocimiento de ese valor. Es por eso que viajar y descubrir otras culturas nos abre la posibilidad de ver nuevas formas de ver la vida y crecer.

El movimiento sin esfuerzo nos permite llegar más lejos

En la China antigua a través de la influencia del taoismo comenzó a ensalzarse un valor que nada tiene que ver con el esfuerzo: wu wei, que puede traducirse como `hacer sin esfuerzo´ o `fluir´. Aprender qué significa esto y la manera de practicarlo tiene un enorme valor, porque si necesitamos esforzarnos constantemente en nuestra vida lo más probable es que vivamos agotados en muchos momentos de nuestra vida. Y en teniendo en cuenta que vivimos en una cultura muy dinámica y que muchos queremos hacer muchísimo cada día, o aprendemos a fluir o estaremos destinados a la lucha y el cansancio.

Y, ¿En qué se diferencia el fluir del esfuerzo? Fluir implica no usar la mente. Esto ocurre, en primer lugar, cuando hacemos lo que de verdad queremos, porque no hay una división interna con una parte que quiere hacer esto y otra parte que lo que quiere hacer es otra cosa. Si tenemos una vida equilibrada, en donde estamos atendiendo nuestras necesidades principales, será mucho más fácil que cuando nos ponemos a trabajar en algo surgen menos voces de protesta en nuestro interior.

Es por eso que sentir que la vida es un esfuerzo constante es un síntoma de que no te cuidas bien o de que, en realidad, no estás viviendo tu vida como la quieres vivir. Esto nos puede ocurrir a todos en una época determinada y si sabemos escuchar las señales de cansancio y somos honestos con nosotros mismos, estaremos delante de una gran oportunidad. La vida nos invita a la reflexión, al autodescubrimiento y al cambio.

Aprender a fluir es aprender a vivir

Por otro lado, ser maestros del `wu wei´ y conseguir llevar una vida en donde fluimos sin esfuerzo, es en sí mismo un camino espiritual. No avanzaremos mucho si seguimos apegados a aspectos de nuestra psique que controlan (porque tienen miedo), juzgan (porque no aman) o dudan (porque no tienen confianza en tí). Mientras estas voces del ego sigan presente, cada acción que hagamos va a tener un pequeño desgaste.

En el taoismo usan mucho la analogía de que la vida es como un río. El río enseña, cuando se observa, es sabio. El agua no se detiene ni sufre cuando le sale una piedra u obstáculo a su paso, sin importar lo grande que parezca. El río a veces fluye rápido y otras lento, pero el agua no protesta. Quien quiera aprender a fluir de verdad, necesita despojarse del ego y fluir con la vida, desde el presente y sin mente, en contacto con una paz que está siempre dentro.

En el próximo curso de meditación profundizaremos en el arte de meditar, que nos enseña a fluir, pincha aquí si sientes la llamada 🧘‍♂️✨

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