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Sobre mi

Inicios

Nuestra esencia está en nosotros desde pequeños, pero a medida que crecemos va quedando oculta por una maraña de expectativas sociales y familiares respecto a cómo debemos ser y cómo debemos comportarnos. En mi caso, pese a crecer en una familia llena de amor en Madrid, esta confusión tan generalizada me llevó a estudiar dos carreras y un máster y a meterme de lleno en el mundo corporativo (Pwc España, consultor logístico en Angola).

Di esos pasos pese a que ya desde adolescente sabía que quería otro tipo de vida, una en la que la idea de éxito fuese mucho más extensa y profunda que tener estabilidad laboral y una familia. No es que eso estuviera mal, tener ambas es maravilloso, pero intuía que en la fórmula para ser plenamente feliz aquello se quedaba corto. Aún no sabía qué quería, pero anhelaba respuestas más profundas a los enigmas de la vida y sabía que tan solo siguiendo el camino que me había sido marcado socialmente no las conseguiría. Así que desde adolescente comencé a buscar las respuestas y las preguntas adecuadas, a leer con entusiasmo libros sobre filosofía, autoconocimiento, religión… a hacer yoga, a meditar… y a viajar mucho y lejos…

El salto

Tras varios años en el mundo corporativo cada vez estaba más convencido de que quería un cambio grande en mi vida. No sabía exactamente qué sería, pero sí sabía cómo comenzar: dejé mi trabajo, me despedí de todos mis amigos y compré un billete sólo de ida a Tailandia.

No estaba en un viaje de turismo, sino de autodescubrimiento, así que más allá de los bellos sitios que iba conociendo y los amigos que encontré en el camino mi foco estaba en encontrar una respuesta más profunda a la pregunta ¿Qué necesito para ser lo más feliz posible?…y esa pregunta me llevó a otra: ¿Quién soy yo?

Mi búsqueda me llevó a monasterios en donde realicé intensos retiros de meditación, a peregrinajes por el Himalaya, a alucinantes conversaciones con grandes sabios y maestros. Poco a poco me fui transformando en un monje ambulante, dedicado a meditar, a leer y a descubrir. El viaje duró algo más de un año y me sirvió para conocer la India, Tailandia, Cambodia, Laos y Nepal. Y fue en este lugar perdido en el Himalayas donde decidí comenzar una nueva vida.

Cómo terminé construyendo un cine en Nepal

Tras mucho viajar y mucho aprender quería volver a estabilizarme en un lugar, pero no quería volver a mi vida anterior. Así que mientras viajaba comencé a jugar con la idea de recuperar un viejo sueño: tener mi propio negocio.

La oportunidad surgió cuando viajé por Nepal. Allí me hice amigo de Dan, con quien hice un viaje en motocicleta por el pais, y juntos decidimos explorar la viabilidad de construir un cine al aire libre en Pokhara. No conociamos el idioma, ni resultaba fácil enterarse de la legislación real allí, no cumplíamos con los requisitos para tener un visado permanente, además de muchísimas otras complicaciones. Y aun así nos encantó la idea 😂

Durante 3 años dimos todos los pasos para crear nuestro sueño: buscamos un lugar cerca de un lago, construimos con nuestras propias manos y con la ayuda de muchos amigos el cine, hicimos el logo, el marketing, buscamos el equipo técnico, las pelis y lidiamos con una interminable lista de problemas variopintos que parecían impedir la supervivencia del proyecto cada mes.

¡Y lo conseguimos! El Movie Garden de Pokhara acogió a millares de viajeros y nepalís para enseñarles buenas películas y traer a la vida muchas propuestas creativas y artísiticas. También siento que inspiró a muchos a creer que cumplir sus sueños es una posibilidad real.

Cómo terminé viviendo entre monjes en una ermita tibetana

Hay veces en las que es necesario cumplir tu sueño para darte cuenta de que ya ha dejado de serlo. Y aunque la aventura en Nepal fue preciosa, fui dándome cuenta de esto de forma progresiva a la par que notaba que mis ganas de profundizar en la meditación y en conocer más profundamente nuestra naturaleza permanecían vivas.

Cuando se reconocí el momento oportuno para salir, no lo dudé: vendí mi parte del Movie Garden y, de nuevo, me puse a viajar. Esta vez no tenía sentido para mi visitar muchos paises, a fin de cuentas mi viaje era hacia adentro, así que fui a Ladhak, que histórica y culturalmente pertenece a Tibet, y fui acogido en una ermita sagrada en el Monasterio de Hemis (a 4250 mts de altura!), con un grupo de monjes budhistas que vivían allí de forma permanente, realizando ritos sagrados y cultivando la iluminación.

En esos meses, además de meditar y aprender mucho sobre budhismo, rompí con mi pasado y me plantee de forma completamente nueva qué quería hacer con mi vida. Comprendí que aprender más sobre quiénes somos y cultivar la paz y el amor es realmente lo que más anhelo.

En el año siguiente volví a Tailandia y luego a España. Hice multitud de retiros con grandes maestros o sabios de diferentes escuelas de conocimiento (Zen, Sufismo, Vipassana, Budhismo Tibetano, Chamanismo, Psicología humanista, Tantra Gestalt, Ad Vaita…) y me volqué por completo a aprender, a erradicar miedos, a sanar heridas del pasado y, sobretodo, a cultivar la relación con mi esencia.

Y ahora…

Un año más tarde decidí que la mejor manera de transmitir todo lo que he ido aprendiendo era a través del coaching, a través de él puedo traer a una sesión herramientas, ideas, perspectivas y meditaciones que he ido aprendiendo desde el inicio de mi camino. Estudié un Master en Coaching e Inteligencia Emocional en Granada y comencé a ejercer. Si te interesa saber más sobre mi experiencia profesional y académica puedes visitar mi perfil de Linked In aquí.

Ya han pasado bastantes años desde entonces y, tras tantos cambios vitales y laborales siento que he llegado al lugar donde la vida quería que estuviera. A través de mis sesiones he visto y apoyado enormes cambios y transformaciones en la vida en decenas y decenas de personas. Disfruto profundamente acompañando a cada persona en su viaje de crecimiento, facilitando su sanación y su cambio interno para tener un mayor bienestar y confianza. Con cada persona aprendo y crezco, me siento orgulloso de mi camino y tremendamente agradecido de todo lo que me ha llevado hasta aquí.

La vida me presenta nuevos retos y oportunidades para seguir aprendiendo y creciendo: ¡Soy papá! y no solo eso, también trabajo para ser mejor pareja, empresario, hijo, hermano, amigo y humano.

Si has llegado hasta aquí en la lectura de mi historia te doy las gracias por regalarme tu atención y te deseo mucha prosperidad en tu vida y en tu crecimiento.

Después de todos este largo camino, de años de formación que nunca cesa, porque amo mi vocación, de intensas y a veces dolorosas experiencias que me han ayudado a crecer y de una gran apertura espiritual que va asentándose en mi, siento que he desarrollado una capacidad extraordinaria para facilitar que otras personas tengan cambios positivos en sus vidas.

En mis sesiones facilito que cada persona acceda mejor a su calma, a su seguridad, a su presencia. Que entiendad mejor qué es lo que sienten y puedan aprender conscientemente de ello, que sepan mejor cómo funciona su mente y puedan apartarse de patrones tóxicos y elegir caminos que les llevan al bienestar que están buscando. No dejo de comprobar con enorme satisfacción que cada persona que deposita su confianza en mi, a través de mis sesiones y cursos, desarrolla las cualidades internas que necesita para tener más bienestar. Esto es lo que he venido a hacer y lo amo profundamente.